PORQUE
INVERTIR EN BONOS?
Simple, porque cuando
comprás bonos es un poco como si vos fueras un
pequeño banco: prestás plata a una empresa,
una provincia o un país. Cuando vos sacás
un crédito tenés que pagar los intereses
y devolver la plata prestada. De la misma forma, la
empresa o el país que te vende los bonos te va
a pagar intereses por el dinero que
vos le prestás y por supuesto te va a devolver
la plata prestada. Los intereses vendrían a ser
el “alquiler” que te pagan por prestar tu
plata. La plata prestada es (en términos técnicos)
el capital que te van a tener que devolver
a una fecha determinada (fecha de vencimiento).
Cuando vos le prestás dinero a esa empresa, provincia
o país se dice que comprás un
bono. Lo interesante de los bonos es que desde
el principio sabés que vas a recibir ese alquiler
una vez por mes, trimestre o cada 6 meses, dependiendo
del tipo de bono. La renta periódica, o sea los
intereses que te van a pagar cada tanto, técnicamente
se llama cupón.
Cuando comprás bonos, se podría decir
que te convertís en un “prestamista”.
El bono es en realidad el papel o título que
te dan para que puedas estar seguro de recuperar la
plata y los intereses. Antes vos recibías el
bono en un papel impreso (la lámina) que te servía
como recibo de tu compra. Pero hoy en día todo
se hace a través de computadoras, y la lámina
es algo que se ve cada vez menos.
Los bonos son una inversión considerada bastante
segura porque a cambio de ese préstamo que le
hacés a una empresa o a un gobierno, sabés
que vas a recibir una suma de dinero en períodos
regulares.
Pero no hay que hacerse demasiadas ilusiones. No
hay una inversión que sea 100% segura.
Siempre que invertís corrés un riesgo
y eso es lo interesante: el riesgo es la posibilidad
de ganar más pero también la posibilidad
de perder. Esto lo vamos a ver más adelante,
pero desde ya tenés que saber que un
bono es algo sensible que puede cambiar de
valor con el tiempo y hay muchas cosas que afectan su
precio.
ANTES DE COMPRAR INFORMATE!
Cuando querés
comprar bonos te vas a dar cuenta rápidamente
que hay una gran cantidad de información
a tener en cuenta antes de elegir y comprar.
Para que se entienda mejor, esta información
que necesitás la separamos en dos grandes categorías:
1 - la información que podés obtener “de
un vistazo”. Digamos que es la más
visible, la más inmediata.
2 - la información que te va a exigir un pequeño
esfuerzo porque supone que hagas algunas evaluaciones.
Esta información es un poco menos visible.
Si te limitás a la primera categoría
de información, cuando invertís y comprás
bonos no quiere decir que vayas a perder tu plata. Pero
si sos de los que prefieren no correr muchos riesgos,
en ese caso mejor guardar tus bonos hasta la fecha de
vencimiento, esperando que paguen los intereses y que
te devuelvan el capital. Como si fuera un plazo fijo
por ejemplo.
En cambio, si vas a querer comprar y vender bonos sin
esperar el vencimiento, mejor leé bien la segunda
parte.
Lo más visible de un bono.
Comprar un bono es un poco como poner plata en un plazo
fijo. Lo primero que tenés que saber es cuándo
te van a pagar los intereses y cuándo te devuelven
lo que prestaste. Los intereses se llaman cupones y
la plata prestada el capital. Los intereses
y el capital se pagan según un calendario determinado.
Lo más común es que los intereses se paguen
cada seis meses y que el capital lo recuperes a la
fecha del vencimiento del bono.
Estas condiciones son las que tenés que
tener en cuenta antes de comprar un bono.
Obviamente la cosa es un poco más complicada.
Entrando en detalle, tenés que fijarte en unas
cuantas cosas que pueden influir sobre tu decisión
de comprar o no un bono:
1- Si es confiable el emisor (la empresa o gobierno
que emite esos bonos)
2- La frecuencia de pago de los “cupones”
(cada seis meses, una vez por mes, etc)
3- El monto de los intereses (la tasa de los cupones)
4- La moneda en que se emite (dólar, peso).
Lo menos visible de un bono:
Los elementos que llamamos menos visibles de un bono
son aquellos que no aparecen a simple vista cuando te
ofrecen comprar un bono pero surgen cuando te hacés
algunas buenas preguntas.
Los que invierten en bonos, y vos podés ser uno
de ellos,
pueden tener objetivos distintos...
Algunos los van a comprar y guardar, sabiendo que tienen
una renta asegurada gracias a los cupones que les van
a pagar a tal o cual fecha y esto a lo largo de la duración
del bono (puede ir hasta 30 años). Por supuesto
también van a recuperar el capital.
Otros inversores, además de querer cobrar los
intereses y el capital van a dedicarse a comprar y vender
bonos. Estos van a correr más riesgos pero pueden
llegar a ganar... o perder más plata.
Pero ojo! Hasta la inversión más
segura puede ser una trampa.
Imaginá por un instante que compraste bonos con
la idea de recuperar tu plata recién dentro de
varios años...y de pronto surge un problema,
estás en apuros y necesitás efectivo lo
más rápido posible. Si el bono tiene poca
liquidez es posible que no logres venderlo rápido
o que lo tengas que vender muy barato.
En ese momento, el de la venta, va a ser entonces demasiado
tarde para la pregunta que hubieras tenido que hacerte
antes de comprar: ¿Cuál es el
verdadero rendimiento del bono y cómo saberlo?
ES RENTABLE INVERTIR EN BONOS?
Bonos y rendimiento: Empecemos
por el principio
Cuando una empresa o un gobierno emite un bono, la cantidad
emitida va a ser limitada.
En general las personas que ofrezcan el mejor
precio por esos bonos son
los que se los van a llevar. Es por eso que se habla
de “una licitación de bonos”:
es la técnica que se usa para vender un bono
la primera vez que sale al mercado. Los inversores compiten
entre sí, todos quieren tener ese bono sobre
todo si las condiciones de emisión son interesantes.
Si muchos quieren tener ese bono que se está
por emitir su precio va a ser alto y eso va a interesar
a los compradores y vendedores.
A partir del momento en que se emite (la “hora
cero”) podemos decir que se va formando
el precio del bono.
Esto es lo que se llama la ley de la oferta
y la demanda. Aunque vamos a ver después
que la explicación es un poco más difícil
que esto.
El valor de emisión (o valor nominal),
cuando se lanza el bono, es el valor de lo que te van
a devolver cuando el bono llega a su vencimiento. Pero
no vayas a creer que ése es el “precio”
del bono porque si lo vendés antes, podés
encontrarte con la sorpresa de que te den menos que
eso. También te pueden dar más.
Ya dijimos que el capital se paga al vencimiento del
bono. Aunque en ciertos casos el capital se puede pagar
en cuotas, de manera fraccionada.
El valor residual corresponde al valor
nominal menos el monto de lo que te pagaron en capital
(amortización).
La cosa se complica porque un bono es un título
que representa tu inversión y ese título
lo podés guardar o vender (negociar).
A partir del momento en que un bono es negociado su
precio (o cotización) empieza a variar. Pero
la oferta y demanda de bonos no depende tanto
del “precio papel” o sea el valor nominal,
sino de muchos elementos que tienen influencias sobre
el valor real (o precio real) del bono.
Cuando invertís plata en un plazo fijo conocés
perfectamente qué tasa te van a pagar por esa
plata. Sabés que invertiste tanta plata y que
te va a dar tantos intereses. Basta con mirar cuánto
tenés entre las manos al principio para saber
con cuánto te vas a encontrar al final.
Con los bonos no es lo mismo: sabés cuánta
plata tenés que poner y cuánto te van
a dar al final (intereses mas capital). La
cantidad de plata que tenés que invertir te lo
va a dar el precio del bono. Es decir que cuanto más
alto sea el precio, menos rendimiento vas a obtener
y esto precisamente porque la cantidad de intereses
y capital que te van a devolver ya la conocés.
Esta cantidad no cambia.
Cuando una empresa o un país emite un bono, se
supone que pide dinero prestado y que ese préstamo
es por unos cuantos años. O sea que es muy probable
que su valor vaya a cambiar. Cuando decimos que va a
“cambiar” significa que el precio de un
bono puede aumentar o bajar.
Cuando querés saber cuál es el rendimiento
de un bono no basta con saber el monto total de plata
que vas a ganar con los cupones. Siempre hay
factores que modifican su rendimiento, más allá
del hecho de que si comprás un bono es difícil
que te dé pérdidas porque vas a cobrar
los intereses y recuperar la plata restada.
Los especialistas evalúan el rendimiento
de un bono con una herramienta llamada TIR,
la Tasa Interna de Retorno (en inglés se llama
YTM).
Es importante que tengas en cuenta esta tasa antes de
comprar un bono. La podés conseguir consultando
cualquier medio especializado o en la página
de Julio A Macchi, en su sección
Inversiones.
Esta tasa de rendimiento tiene en cuenta
todos los intereses que te van a pagar durante la vigencia
del bono. Pero aquí se considera que los intereses
no te los guardás sino que los volvés
a invertir en bonos o en otra inversión. Es un
cálculo aproximado que permite guiarte para saber
dónde y cuándo invertir.
Por ejemplo, si comprás un bono tenés
que reinvertir los intereses en una inversión
que te dé los mismos intereses que el bono. Las
inversiones que realizás con esos intereses tienen
que hacerse hasta que llegue la fecha del vencimiento.
Obviamente estas inversiones te van a generar plata.
El día en que vence el bono sumás toda
la plata que te generaron estas inversiones (no te olvides
de agregarle el último cupón que te pagan
el día del vencimiento). El resultado de esta
suma te va a dar la TIR.
Así como la TIR te permite estimar el rendimiento
hay herramientas que permiten evaluar el riesgo de un
bono. Por ejemplo a través de lo que se llama
la “Duración Modificada” (o Modified
Duration en inglés).
La Duración Modificada permite medir (en años)
la sensibilidad del precio de un bono ante cambios en
la Tasa Interna de Retorno (TIR).
Es una medida muy útil porque te permite saber
cuánto va variar el rendimiento de un bono ante
pequeñas variaciones en su precio.
COMO COMPRAR BONOS?
Antes de comprar hay que saber
que hay varios tipos de bonos:
Para empezar, los bonos pueden ser emitidos por un gobierno
nacional (se los conoce como títulos públicos)
provincial o municipal, o por una empresa (en la Argentina
se llaman “obligaciones negociables” y los
más finos les dicen “debentures”).
A veces se los llama “bonos del tesoro”
en particular cuando se trata de bonos de Estados extranjeros.
Bonos a tasa fija y bonos a tasa variable y de cupón
cero.
* En general los bonos que vas a comprar son
a tasa fija, es decir que los intereses
a cobrar hasta el vencimiento van a ser siempre los
mismos. Si el bono es a tasa variable,
se toma una tasa de interés como referencia (por
ejemplo, la LIBOR de Londres, que utilizan los bancos
para prestarse plata entre sí) y entonces lo
que vas a cobrar en cada cupón dependerá
del valor de esa tasa de referencia determinada antes
de comenzar cada período.
* Cuando el bono es de cupón cero, no vas a recibir
intereses, y el préstamo te lo devuelven al vencimiento.
El agente luego te abre otra cuenta en la Caja
de Valores, la institución del Mercado
de Valores donde se registran los bonos (y otros títulos)
que comprás. En la cuenta del agente se deposita
entonces el resultado de tus inversiones, es decir tu
plata. Para poder invertir se necesita un monto mínimo
de $1000 dólares o pesos.
Cuando compres y vendas tus bonos,
vas a tener que pagar además la comisión
del agente (es un porcentaje del monto invertido) y
los “derechos de Mercado y Bolsa”, que es
la comisión que cobran la Bolsa y el Mercado
de Valores. Se la cobran a tu agente, y él te
va a pasar la factura.
Pero no creas que sólo en la Bolsa se comercian
bonos. También existe en la Argentina el
Mercado Abierto Electrónico (MAE) que
es el mercado mayorista donde los bancos negocian los
bonos, aparte de otras inversiones. En este mercado
participan también inversores institucionales
(AFJP, fondos comunes de inversión, etc...).
VENTAJAS
Vos ya sabés que invertir en
bonos puede ofrecerte la ventaja de reducir tu riesgo,
al asegurarte desde el principio el pago de intereses
en plazos predeterminados. Con un bono también
sabés cuando te van a devolver el préstamo,
algo que en materia de inversiones es muy bueno porque
conocés desde el vamos el plazo y el monto de
la renta que vas a recibir por prestar tu plata. Tené
en cuenta que otras inversiones (como las acciones)
no te dan tanta información, por eso el bono
es mucho menos volátil. Cuando varían
las cotizaciones, los precios de los bonos se mueven
menos que los de las acciones, y eso es algo nada despreciable
si la economía anda mal.
Cuando comprás un bono te convertís en
el prestamista del gobierno o de una empresa, mientras
que al comprar una acción te convertís
en socio de la firma. Vas a participar en sus ganancias
y corrés también los riesgos de cualquier
empresario.
Pero lamentablemente la inversión perfecta no
existe, y por lo tanto ese menor riesgo del
bono te va a dar también un menor rendimiento.
Cuando la economía está creciendo mucho,
el precio de las acciones aumenta más rápido
que el de los bonos. Así que vos sos el que elige:
invertir con la posibilidad de menor riesgo o mayor
rendimiento.
Si bien los bonos son más seguros que otras inversiones,
siempre existe un cierto riesgo de que no recuperes
toda tu inversión, y aunque sea chico hay que
tenerlo en cuenta.
CUALES SON MIS RIESGOS
El primer riesgo que
corrés es una caída en el precio (cotización)
del bono por debajo del precio en que lo compraste.
Acordate que todos los bonos tienen una cotización
porque vos podés venderlos en cualquier momento,
siempre y cuando encuentres a alguien que lo quiera
comprar.
Entonces, si decidís venderlo antes de su vencimiento
(antes de que llegue el día fijado para que te
devuelvan el préstamo) y la cotización
está baja, la plata que recibís puede
ser menor a lo que vos pagaste.
El incumplimiento tiene en cuenta la desagradable posibilidad
de que el emisor del bono que vos compraste (es decir
al que le prestaste) deje de pagar los cupones o las
amortizaciones. Si se trata de un título público,
se llama riesgo país. Representa la diferencia
entre la tasa de interés que tiene que pagar
un bono emitido por un país con una economía
insegura y la que te pagan los bonos del Tesoro de los
Estados Unidos de igual plazo, considerados
“libres de riesgo” (absolutamente seguros).
Cuanto más seguro sea el gobierno que emitió
tus bonos, menos te va a pagar en intereses por comprarle
esos bonos. Los bonos del Tesoro de los Estados Unidos
no pagan altos intereses, pero cada vez que hay una
crisis económica mundial todos salen corriendo
a comprarlos para estar protegidos. En cambio, los bonos
de las empresas (obligaciones negociables o “debentures”)
son un poco más riesgosos que los de los gobiernos,
porque es más difícil que un gobierno
quiebre.
Ahora que te enteraste que existe la posibilidad de
que un gobierno o una empresa no te devuelva la plata
que les prestaste, esta historia de los bonos no te
debe estar gustando tanto. Pero no te preocupes, que
tenés formas seguras de saber si un bono es riesgoso
o no. ¿Cómo?
Imaginate por un momento que un bono es un alumno de
un colegio. Es una comparación rara, pero útil.
Vos sabés que a todos los alumnos los profesores
les ponen notas cada tanto, para saber si están
haciendo bien los deberes. Si vos querés conocer
quién es el mejor alumno, lo primero que vas
a hacer es comparar las notas, ¿no? Con los bonos
pasa exactamente lo mismo.
Evaluar los bonos es analizar si los gobiernos
o las empresas que los emiten están haciendo
bien los deberes, porque es una prueba de que
no van a tener problemas para pagar sus bonos. Así
los inversores saben el riesgo que pueden correr si
compran tal o cual bono. Los bonos más seguros
(como los del Tesoro norteamericano) tienen una nota
“AAA”, que quiere decir que está
libre de riesgo, y de ahí para abajo se califica
a los otros bonos (después viene “AA”,
“A”, “BBB”, “BB”,
“B”, “CCC”.... hasta llegar
a “E”... (a éstos los especialistas
no los recomiendan ya que el riesgo de perderlo todo
es enorme). Los bonos argentinos de largo plazo en dólares
tienen una nota “BB”. Las empresas calificadoras
de riesgo más conocidas se llaman Moody´s,
Standard & Poor´s y Duff & Phelps.
Fijate también en el riesgo de rescate:
a veces cuando un país emite bonos puede informar
que en algún momento se reserva el derecho de
recomprarlos. En general los bonos emitidos por las
empresas (“obligaciones negociables”) pueden
ser rescatados. En este caso, vos vas a estar obligado
a vender al precio que esté cotizando en ese
momento, y te vas a perder de cobrar los intereses que
faltaban hasta la fecha de vencimiento.
Otros riesgos:
Riesgo de pérdida de poder de compra:
a causa de la inflación o de una devaluación.
Este riesgo lo corrés si compraste bonos en pesos.
Con la inflación, los precios suben pero lo que
vos recibís en cada cupón sigue siendo
lo mismo. Después de una devaluación,
lo que te pague el cupón va a representar una
cantidad menor en dólares. Este riesgo existe,
pero tené en cuenta que en la Argentina la mayoría
de los títulos públicos son en dólares.
Riesgo de reinversión: cuando reinvertís
lo que cobrás por los cupones, y la tasa de interés
es más baja que en el momento de comprar el bono.
Sin embargo, todos estos riesgos son pequeños
si los comparás con los de otras inversiones.
Lo importante es recordar que a pesar de ser más
seguro, el bono siempre va a tener un poco de riesgo. |